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Críticas

Río Abajo

Ficha técnica 

Guión y dibujo: Rabaté

Formato: Álbum cartoné, 96 páginas – Precio: 19,50€

Precio por página: 0,23 €

Editorial: Norma Editorial

Saludos PuntuaBD. Hoy traigo un comic que va de vivir la vida y de lo alegre o triste que puede llegar a ser.

Y es que es muy fácil caer en la monotonía del día a día, entrar en bucle y no darse cuenta del paso del tiempo. En este cómic tenemos garantizados un poco de felicidad, a veces pena y también angustia, pero lo mejor de todo es el camino de Emile. nuestro protagonista, y las aventuras que va a vivir en sus, quizás, últimos años de vida.

Pascal Rabaté (premio Alph’Art al mejor álbum por Ibicus en Festival Internacional de Angulema 2000), es uno de los grandes autores del movimiento de la nouvelle bd que se inició en Francia a principios de siglo. Como comenté en la reseña de BLAST, en esta obra también tenemos un dibujo abrupto y tal vez un poco sucio, pero a diferencia de Manu Larcenet, esta obra es a color y no en blanco y negro.

Aquí tenemos a un jubilado de un pueblo de la Francia rural. De momento no sabemos nada de su pasado, solo sabemos que se pasa las mañanas con un amigo Armand pescando a orillas del río y por las tardes en el bar junto a los demás parroquianos. La rutina sigue día tras día, sin importar si es lunes o domingo, día laborable o festivo. Para nuestro protagonista sólo hay monotonía.

Un día mientras pescan y a raíz de una pregunta de Emile, Armand decide contarle un poco más de su vida, llevándole al garaje de su casa para enseñarle su hobby que es la pintura. Pero no cualquier tipo de pintura: la pintura de desnudos. Además, su compañero de pesca aprovecha para contarle que ha conocido una agencia para quedar con gente de su edad.

Y es aquí donde me paro a reflexionar brevemente sobre la soledad y la monotonía en la que viven las personas mayores. Alejadas de la realidad del mundo, algunos en residencias y otros abandonados a su suerte por sus familias, las personas mayores cogen hábitos y rutinas que a muchos les hace vivir un día de la marmota eterno. Es fácil ver a gente mayor caminando solos por la calle, sin un rumbo fijo, o en las bancas de los parques dando de comer a las palomas. Hay quienes solo se acuerdan de ellos para fechas puntuales o para cuidar a los nietos mientras los padres trabajan. Al final se transforman en seres olvidados destinados a ver pasar sus últimos días desde la ventana.

Cuando nos descubren todo esto, sucede algo que hace que la obra gire radicalmente de tercio, ya que nuestro protagonista conoce (por distintas circunstancias que no quiero destripar) a una mujer que le motiva indirectamente a irse de viaje a una antigua casa en la que él estuvo cuando era pequeño, durante la Segunda Guerra Mundial, en la zona de libre ocupación. Es aquí, al emprender este viaje, donde vivirá aventuras de lo más diversas: se bañará en un rio con unas jóvenes, conocerá a una comunidad de hippies, intimará con alguna mujer ¡e incluso llegará a estar ingresado en un hospital por un accidente!

A Emile el viaje le devuelve sus recuerdos y también la vida, ya que justamente de eso va el tebeo. A pesar de que la muerte y el sentimiento de melancolía está presente, en lo que hay que hacer hincapié es en vivir, en las decisiones que se toman para poder seguir adelante y no estancarse. Emile sabe sacar de las situaciones mas desgarradoras y difíciles, la motivación necesaria para continuar y no quedarse con ese sabor amargo en los labios.

Que al final la vida son dos días y hay que disfrutarla hasta el último de ellos sin importar la edad que se tenga.

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