Puntuando cómics desde 2018

Críticas

Warburg & Beach, de Jorge Carrión y Javier Olivares

Artículo escrito por Jesus (lesvs en el canal Puntuacómics de Telegram)

Permítanme una anécdota personal: hace años pasé una tarde en una librería. En San Petersburgo. Sin sección de libros en idiomas extranjeros. Sólo literatura rusa. Yo no sé ruso. Fue una buena tarde.

Una librería es un punto de unión no sólo entre un posible lector y las obras que allí se albergan, sino entre él y los escritores que la concibieron, los editores que la publicaron, el librero que la pone a nuestro alcance y, si me apuran, se transforma en una orgía intercultural si sumamos a todos elementos anteriores y los demás libros y saberes que contienen.

Si me hacen el favor de leer de nuevo los dos párrafos anteriores, quizá os venga a la mente la imagen de un laberinto: en el primero por describir un lugar donde uno no entiende nada y en el segundo por parecer un lugar inextricable. Si es así, están en lo correcto:  la simbología del laberinto está muy presente en “Warburg & Beach”, pues este es identificado con el proceso de lectura de un modo tan sutil y mágico que me resisto a destriparlo por aquí; cuando lean la página con que termina la primera parte del cómic comprenderán que es una auténtica maravilla para los que amamos el mundo de la lectura, el hecho de la lectura en sí.

“Warburg & Beach” nos presenta en dos partes encastradas entre un prólogo y un epílogo la biografía de cuatro personajes históricos relacionados con el mundo de la lectura y del arte: en el prólogo, la escritora y feminista Mary Wollstonecraft; en el epílogo, el artista Marcel Duchamp; en las dos partes principales, la librera y editora ocasional, Sylvia Beach, y el intelectual y acumulador de conocimiento Aby Warburg. No son biografías al uso, sino centradas en sus momentos más destacados.

A su alrededor, como si se tratase de la mismísima biblioteca Warburg, circulan interrelacionados una pléyade de personajes relevantes del mundo literario de los siglos XIX y XX, entre los que destacan el editor Joseph Johnson, la librera Adriénne Monnier y el escritor James Joyce. Del mismo modo y con la misma interactuación se nos presentan una multitud de temas: la lucha por el feminismo, la resistencia de la cultura frente a la guerra, la locura, el arte, la genialidad, el persistencia ante las dificultades o la amistad.

Todo ello, y volvemos a la imagen central, presentado en un laberinto donde todo está ordenado en un caos. La relación entre todos los elementos del conocimiento y artístico sobrepasa lo racional. Y, si nos centramos en la literatura, todas las partes del proceso están íntimamente ligadas: origen, pensamiento, creación, edición, venta y lectura. Racionalidad y magia de la mano.

Para dar unidad a lo que Jorge Carrión y Javier Olivares quieren contarnos, hemos de destacar como verdadero logro del cómic que en él son coherentes tanto el texto con la imagen (a ello ya hace referencia la frase de la contraportada: «¿Cómo leemos? ¿No son las letras imágenes? ¿No es leer siempre imaginar?»), como la conjunción de texto e imagen con la edición de Salamandra Graphic. Nunca mejor dicho continente y contenido son uno. Ahondemos un poco en esto.

El cómic no tiene lomo: entre la portada y la contraportada hay dos cantos. Sí hay un prólogo y un epílogo, pero la narración es un todo circular, sin principio ni fin, uniendo las cuatro biografías en lo propiamente material de la edición. Siendo así la forma del cómic, su modo de lectura es desenrollándolo como si fuese un acordeón, de tal modo que si lo extendieses por completo, te daría la impresión de estar ante una cinta de celuloide (muy en consonancia con el tratamiento biográfico de la historia, pues estamos ante un o varios biopics).Esta impresión cinética o de continuidad —pues una vida es un continuo desde el nacimiento hasta la muerte— se ve realzada por el dibujo, donde no hay una separación abrupta entre página y página, sino que por norma general hay algo, casi siempre edificios, que las conectan. Por último, las composiciones de Javier Olivares inciden tanto en el movimiento (viñetas con aparición doble de un personaje en un mismo fondo; dos viñetas con igual composición, pero variación de personajes para ofrecer dos puntos de vista de un mismo hecho, importancia en el cambio del color, fundidos a negro, etc.), como en la interrelación de las historias: el juego cromático en este punto es fundamental.

Como conclusión, absolutamente personal, si no fuese por el prólogo y el epílogo, que me resultan un poco por debajo de las dos historias principales (sobre todo el epílogo), podríamos vaticinar que para los amantes de la “lectura” Warburg y Beach es un laberinto redondo.

Jesus.

DEJA UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.